La formación en la catequesis comprende varias direcciones:

La formación en esta dimensión se refiere al cómo catequizar, capacitando en el uso de instrumentos, lenguajes y técnicas de comunicación; orientando para organizar didácticamente, programar y proyectar itinerarios de educación en la fe, sabiendo dar razón del por qué y hacia dónde se dirige tiene como fin propiciar la asimilación de los principios fundamentales de la pedagogía divina, pedagogía de la Iglesia y catequística, así como de la metodología y didáctica de la catequesis, discerniendo y aplicando los principios orientadores de las ciencias de la educación y de la comunicación.

El catequista es un educador del hombre y de su vida, por eso debe conocer los procesos de aprendizaje de sus catequizandos y los diferentes lenguajes de la comunicación, para hacer más creativa y dinámica su catequesis, facilitando así la comprensión del mensaje. De manera particular, necesita una sólida formación teórico práctica, en la pedagogía y en la didáctica catequística.

Este módulo busca que el catequista cuente con la metodología que le permita presentar adecuadamente el mensaje cristiano, de acuerdo con la realidad, a los diversos momentos y situaciones, por lo que es necesario que el catequista desarrolle y cuente con el conocimiento, habilidades y técnicas metodológicas propias de la catequesis.

El ser humano necesita vivir con y para los otros. Es en el grupo donde encuentra su sentido, compartiendo lo que es y aquello que sabe hacer. Dentro del grupo nace un proceso de desarrollo de la persona, él es escuela de socialización, integración diálogo, cooperación y corresponsabilidad cristiana. Este módulo tiene la finalidad de presentar al catequista una forma de comprender los grupos en los que se desenvuelve, así como descubrir los elementos más fundamentales de la animación grupal.

La persona es, por naturaleza, un ser comunicativo, una experiencia de relación vital con aquellos con quienes comparte su peregrinar por la vida. Y la catequesis es eminentemente una forma privilegiada de la comunicación de la fe a aquellos que han decidido adherirse a Cristo y su mensaje. Por tanto, el abordar los aspectos fundamentales de la comunicación y su relación con la catequesis es de vital importancia en todo itinerario de formación de catequistas.

El ser humano es fruto del acto divino creador, en consecuencia, tiene en si la posibilidad de ser creativo, ya que, en cada acto creativo se encuentra la huella de Dios. La inteligencia es una de la capacidades más bellas que distinguen al hombre, de ella la creatividad surge como un don de Dios; ésta es un potencial humano que puede desarrollarse desde el talento y la genialidad personal. Cualquier objeto, acto, resultado, proceso se puede considerar creativo por su originalidad y por su utilidad, por dar vida.